CARLOS BAYOD SERAFINI
   
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LA REVOLUCIÓN DE LAS SENSACIONES
Manifiesto para un nuevo paradigma humano

 

Hubo una revolución de las ideas que nos llevó al desarrollo de la conciencia pero también a la rigidez y esclavitud de esta conciencia.

Ahora propongo una revolución de las sensaciones que nos devolverá la libertad y la creatividad sin límites.

Cuando el ser humano descubrió el lenguaje, a parte de comunicarse en las cosas de la vida ordinaria, pudo crear conceptos que, fijados como dogma o ley, determinaban una forma común de ver y entender la vida.

Este ver y entender la vida creaba unas limitaciones de la creatividad personal pero eran necesarias en esta primera revolución de la conciencia a través de las ideas.

Así, los seres humanos fuimos evolucionando, con muchas limitaciones, pero con un camino a seguir ‘aparentemente’ diáfano.

En esta andadura, aparecieron reyes, dictadores, lideres religiosos, maestros de la moral, militares, usureros, etc., que crearon cada uno su ley que, evidentemente, les protegía de sus desmanes y esclavizaba de mente y cuerpo a sus deudores, súbditos, acólitos o discípulos forzados.

Y esto sucedía porque las ideas pesaban como losas encima de las conciencias de las gentes sencillas y de buena voluntad.

Los que pensaban por si mismos eran sistemáticamente eliminados para que no estorbaran a los intereses de los que tenían el poder.

Hoy sigue pasando algo parecido pero, como en cada época, distraídos con un presente agitado por el diario subsistir, hace que nuestro sentir este velado por el manto de leyes, dogmas, morales y credos que nos siguen bombardeando por todas partes.

Pero siguen siendo los mismos malvados los que lo pasan bien y los mismos inocentes los que lo pasan mal.

 

La única salida a tanto sufrimiento es dar por finalizada la revolución de las ideas y dar paso a “La Revolución de las Sensaciones”.

Esta ‘revolución sensológica’ implica adquirir un nuevo desarrollo de la mente y el cerebro, que nos lleve a un nuevo nivel de conciencia más empática y a tener nuevas herramientas de creatividad mucho más potentes.

La empatía es la capacidad de sentir en uno las sensaciones de las vivencias de los demás.

La creatividad es la capacidad de dar una respuesta original, distinta y eficaz a una cuestión de cualquier naturaleza.

La creatividad se produce en estadios pre-verbales, donde todavía no existen palabras ni conceptos, sólo sensaciones. Por lo tanto, son ésta sensaciones las que a través de sinestesias, interactúan para combinarse de forma adecuada y así dar respuestas sintetizadas en forma de palabras, obras u objetos, a la necesidad formulada.

La creación es el acto en el que la inteligencia combina una serie de conocimientos de forma distinta a la habitual, que decantan en una nueva propuesta original o en una visión de la realidad diferente de las conocidas.

La Sensología es la ciencia que estudia las manifestaciones y percepciones no verbalizables y ofrece métodos para desarrollar la creatividad personal y general.

La Sensología ha diseñando ‘sensopedagogías’ para un mejor aprendizaje y utilización de todos los campos del conocimiento. Por lo tanto, en el nivel en que la persona tenga más desarrollada su “Inteligencia Sensológica”, ésta será más creativa.

Con el desarrollo de la “Inteligencia Sensológica”, nuestro cerebro adquiere la capacidad de trabajar de forma holística o global, multiplicando su capacidad, profundidad y creatividad.

La Sensología se divide en distintas ramas, necesarias para el adecuado desarrollo de nuestro cerebro y para que éste se capacite para su máxima expresión creativa, tanto en lo personal como en lo escolar, social, laboral, terapéutico o artístico.

 

¿Cómo hacer esta revolución sensológica?

Los primeros pasos que debemos dar para neutralizar lo negativo de la revolución de las ideas es ‘aprender a sentir’.

Estamos invadidos por credos, leyes, morales o servidumbres inconscientes a las que llamamos “fe”, “civismo”, “moral”, “patriotismo”... Nuestra mente es un hervidero de víboras que van dejando su veneno en nuestro cerebro hasta que ya no sabemos quienes somos. Entonces, para sentir que existimos, nos doblegamos a lo que nos dicen que debemos ser. Y, a veces, hasta nos lo creemos y lo defendemos a muerte.

La lucha interna entre lo que verdaderamente somos y lo que nos hacen creer que somos nos desgarra y nos quita toda la energía. Por eso debemos hacer “la revolución de las sensaciones”. Para poder ser realmente lo que cada uno somos.

 

Pero, ¿cómo descubrir lo que realmente somos?

Lo que somos no podemos pensarlo, sólo sentirlo, por lo que debemos desarrollar nuestra “Inteligencia Sensológica”.

La “Inteligencia Sensológica” tiene varios niveles de conocimiento. Estos niveles determinan las diferentes categorías de relación que establecemos con nosotros mismos, con los demás y con el entorno.

Hay varios aspectos en la vida de cada uno, que si no los desarrollamos estaremos a merced de los depredadores a los que me he referido anteriormente.

Por lo tanto, primero debemos descubrir cuáles son nuestras herramientas para poder desarrollar dichas categorías de la percepción/expresión sensológica.

 

Nuestras herramientas sensológicas

Las herramientas que poseemos son nuestros cinco sentidos y otras capacidades que nos permiten sentir qué pasa dentro y fuera de nosotros en cada momento, así como la forma de contemplarlo en su realidad sensológica, fijarlo en el tiempo y expresarlo.

Una sensación suele ser como un puñado de agua que se escurre entre los dedos. Que, al instante de cogerlo, deja de ser un puñado de agua para ser simplemente una mano mojada.

Así, lo primero que se debe hacer es una ‘gimnasia sensológica’ para desarrollar nuestros sensores y aprender a ‘fijar las sensaciones en el tiempo’.

Una vez descubrimos y desarrollamos nuestros sensores internos y externos, somos capaces de sentir cada parte de nuestro cuerpo y aprendemos a fijar estas sensaciones en el tiempo. Entonces podremos empezar a contemplar y sentir cada parte de nuestra mente y cada parte de nuestra conciencia. O sea; empezaremos a descubrir (sentir) quién somos realmente.

 

Sentirnos a nosotros mismos; Básico para empezar a desarrollarnos

Este primer encuentro con nosotros es muy emocionante. No podemos explicarlo porque son sensaciones puras. Pero sabemos, ¡¡¡nos sabemos!!! y esto nos da libertad.

Además, la Sensología proporciona herramientas con las cuales fijar las sensaciones que vamos experimentando y que podemos comparar con las sensaciones de ‘ser de cualquier otra forma’. Así, por contraste, siempre sabemos quién somos y quién no somos.

Esta nueva capacidad de utilizar las sensaciones como una herramienta holística que podemos fijar y contemplar, nos permite hacer análisis muy profundos de nosotros mismos y utilizar sencillos Sensoanálisis, que nos limpia casi instantáneamente de nuestros desarreglos emocionales.

Una vez hemos aprendido a utilizar nuestros sensores y a sentirnos a nosotros mismos, desarrollaremos nuestra capacidad de sentir a los demás.

 

Sentir a los demás; Clave en el desarrollo de “La Revolución de las Sensaciones”

Vivimos en una sociedad competitiva. En el ambiente se respira la competición por las ideas, por el dinero, por las creencias, por el poder…

Hemos creado muchos adjetivos para definir a los demás. Unos son positivos y la mayoría peyorativos. Pero tanto unos como otros son fruto de las ideas y reforzadores de las ideas con las que calificamos a los demás.

Adjudicar un adjetivo positivo o negativo a alguien es esclavizarlo con la idea que sustenta este adjetivo.

También nos dicen: ¡Hay que ser bueno, hay que amar… Pero ni lo uno ni lo otro puede hacerse a la fuerza porque las ideas que lo envuelven pueden ser una losa para la libre creación y el encuentro con uno mismo. Hemos de descubrirlo por nosotros mismos, desde el encuentro con nuestro sentir interior. Éste es el gran reto pedagógico.

Por lo tanto, en este nivel en el que debemos desarrollar nuestra percepción sensológica de los demás, no vamos a usar ningún calificativo. Solamente vamos a sentir a los demás tal i como nos sentimos a nosotros mismos. Con esta práctica vamos a desarrollar algo tan importante y vital como es la ‘empatía’. Aprenderemos a ser uno con los demás. Pero manteniendo toda nuestra libertad e independencia. La empatía hará el resto.

 

Sentir el entorno; Vital en el desarrollo de nuestro cerebro

Sentir el entorno es clave para el desarrollo sensológico de la persona. Nuestro entorno es rico en sensaciones y también una metáfora de nuestra propia mente. Si aprendemos a sentir el entorno, nuestra capacidad de movernos por nuestro cerebro se agudiza y nos integra a un todo. Aprendemos a sentir el espacio sensación y el tiempo sensación que son la base de nuestra percepción.

 

Sentir el arte, Imprescindible para nuestro desarrollo cognitivo y creativo

Aprender a sentir el arte es fundamental para nuestro desarrollo cognitivo pues, en arte, lo que se lee son tensiones interestéticas de espacio sensación y tiempo sensación.

Una tensión interestética la componen varias unidades de sensación que se leen simultáneamente, aunque cada una tiene un espacio y un tiempo de percepción distinto.

Aprender a leer y crear tensiones interestéticas es adentrarnos en el mundo de la alta creatividad.

Una tensión interestética es como una tensión mecánica de compresión, extensión, flexión, etc., pero hecha sensación.

Estas unidades de sensación, cuando se combinan con otras, crean un lenguaje sensológico básico, con imputs de una diversidad infinita.

El arte es un producto de sensaciones, no de ideas. Por esto, con el arte, nunca se viven dos percepciones iguales, aunque estemos mirando el mismo cuadro o escuchando la misma música. Esta lectura siempre dependerá del momento único que esté viviendo el espectador dentro de sí. El espectador, por tanto, pone una parte importante en la construcción de la obra de arte. Sin esta aportación el arte no existiría.

Las palabras suelen crear formas mentales cerradas, excepto cuando son arte. Entonces se convierten en metáforas, literatura o poesía, donde la descripción solamente es el soporte de sensaciones que, bien combinadas, crearán tensiones interestéticas y se convertirán en una obra de arte.

Esto mismo sucede con las imágenes, el sonido o el movimiento corporal. Que no son nada hasta que se combinan y crean tensiones de espacio y tiempo sensación en tensión.

Entonces las ideas se acaban y sólo existen las sensaciones.

Cuando hemos aprendido a sentir, a sentirnos, a sentir a los demás, a sentir el entorno y a gozar del arte. Entonces podemos decir que estamos preparados para abordar la responsabilidad del nuevo paradigma. Podemos decir que somos unos revolucionarios de las sensaciones. Podemos decir que hemos iniciado un nuevo camino hacia un nuevo estadio de humanización.

 

La nueva escuela; Adecuada para “La Revolución de las Sensaciones”

Es lógico y evidente que la escuela es el crisol donde se depura el espíritu de la persona.

Dependerá de la orientación de la escuela para que el alumno sea manipulado, en una u otra forma, o ayudado a crecer como un ser único y libre.

La propuesta es una escuela que no manipule. Que forme a la persona hacia la libertad. Que le de al alumno todas las herramientas necesarias para que se encuentre a sí mismo y crezca a partir de sí mismo. Que el maestro no imponga sino que ayude al alumno a descubrir por sí mismo todo el conocimiento.

Una escuela donde las sensaciones sean tan importantes como las ideas y donde aprendan a fijar y observar su sentir al mismo tiempo que las ideas. Entonces el alumno adquiere la capacidad de la crítica de sí mismo y de su conocimiento. Aprende a discernir por si mismo y esto le hace libre.

Al mismo tiempo, su inteligencia, al trabajar de forma holística, adquiere mucha más potencia y estabilidad emocional, decantando en una persona inteligente, creativa, libre y feliz.

 

Las herramientas para hacer realidad este proyecto

Todas las herramientas necesarias para construir este proyecto, esta revolución de las sensaciones, están ya diseñadas y probadas. Muchas de ellas descritas en mis libros.

He creado sensopedagogías aplicables a todas las especialidades y niveles y sensoterapias para armonizar la mente y ordenar el cerebro, que he experimentado reiteradamente en mis cursos en universidades de varios países.

Ahora sólo falta ponerlo en marcha. Para ello es imprescindible la colaboración de personas que busquen el mismo destino que busco yo para el ser humano.

Lo que quiero decir, sobre todo, en este manifiesto, es que hay un medio para que todos seamos iguales, únicos, libres y felices. Y que está en nuestra mano conseguirlo a través de: “La Revolución de las Sensaciones”.

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